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Ordenación presbiteral de D. Rafael Herruzo Priego

Captura de pantalla 2015-05-07 a la(s) 10.09.38El 2 de mayo de 2015, a las siete de la tarde, nuestro querido D. Rafael, fue ordenado presbítero, junto con otros trece diáconos en la Iglesia Catedral de Santa María la Real de la Almudena, por el Arzobispo de Madrid D. Carlos Osoro Sierra, en una ceremonia que se prolongó hasta las nueve y media de la noche, con la asistencia de numerosos presbíteros. También asistió una nutrida representación de fieles de la Parroquia.

Se inició el acto con la entrada procesional de los ordenandos, revestidos de alba y estola blanca.

Tras la Liturgia de la Palabra, se procedió al Rito de Ordenación, con la Elección de los candidatos,

Presentados por el Rector del Seminario Conciliar de Madrid.

Seguidamente Monseñor Osoro en una homilía entrañable, exhortó a los ordenandos al fiel cumplimiento de su compromiso y deseándoles que siempre les acompañe la fe y el Espíritu Santo.

A continuación se realizó la Promesa de los elegidos, la postración en tierra de los ordenandos y la Imposición de las manos y Oración Consecratoria, gesto que aunque nada tiene de mágico esta cargado de misterio, porque en él se halla el origen de la misión que asumen los nuevos sacerdotes.

Siguió la Plegaria de ordenación, la imposición de la casulla y estola sacerdotales, la unción de las manos y la entrega del cáliz y la patena.

Acabado el acto de Ordenación, se continuó con la Liturgia Eucarística, finalizando con salida en procesión de todos los presbíteros y del señor Arzobispo.

En el exterior del templo los nuevos sacerdotes fueron recibidos por el numeroso público presente con aplausos y entusiasmo, incluyendo “dos manteos” a nuestro recién estrenado cura, uno a media escalera y otro al pie de la misma.

El propio D. Rafael escribió en un mensaje dirigido a su Hermandad Jesús Nazareno, de Pozoblanco:

….Después de muchos años caminando…. delante de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Señor me pide, como dice el Benedictus, vaya delante del Señor a preparar su camino, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de los pecados”, así nosotros debemos elevar nuestras plegarias para que su deseo se cumpla y que el Señor le acompañe durante todo su sacerdocio, que esperamos sea santo y feliz.