La llamada de Dios flipa
Aquél tipo me dio una patada en la boca. Él era el delantero contrario y yo el portero de mi equipo. Conseguí pararle su avance a costa de su “caricia”. Y encima nos pitan penalti. Pero, sangrando por la boca, hice un paradón. Aquel partido fue decisivo para nuestra clasificación: ganamos 2-0. Formábamos el equipo […]